BRUSELAS.- Tras semanas de pedir, instar y recomendar al presidente sirio, Bashar al Assad, que frene de inmediato la represión de los manifestantes en su país, los cancilleres de la Unión Europea (UE) elevaron ayer el tono y dejaron la puerta abierta a la preparación de una resolución internacional de condena a ese país.
Alemania y Suecia (especialmente este país) le exigieron al líder sirio que abandone el cargo y "deje expedito el camino" a una reforma democrática real y verificable en el país. "Este régimen está acabado. Ha perdido su legitimidad y debe dejar sitio a otro", afirmó el ministro sueco de Relaciones Exteriores, Carl Bildt, quien repitió casi las mismas palabras que la canciller norteamericana, Hillary Clinton.
Su par germano, Guido Westerwelle, fustigó la represión de los manifestantes que lleva a cabo el Gobierno de Assad y que, según organismos de derechos humanos, se habría cobrado la vida de al menos 1.400 civiles. "Este comportamiento es inaceptable. Creemos que debe ser condenado a un ámbito internacional", señaló.
Westerwelle reconoció las dificultades existentes en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. "Hay mucha tarea que hacer para convencer", dijo, respecto a la resistencia de Rusia y de China a que se dicte una condena unánime al régimen de Damasco.
Pero muchos otros países miembro de la ONU también mantienen una cautela extrema en relación con la posibilidad de que una resolución del organismo internacional contra Siria tenga un efecto similar al de la actual crisis en Libia, que acabe degenerando en una intervención armada de la OTAN en una zona especialmente volátil del planeta, y con resultado incierto. El canciller alemán negó que un pronunciamiento diplomático se vincule directamente con una acción militar.
El ministro francés de Relaciones Exteriores, Alain Juppé, también se mostró partidario de que el Consejo de Seguridad tome cartas en el asunto, para frenar lo que consideró "un peligro para la estabilidad y la seguridad regionales y, por encima de todo, la represión brutal y salvaje de la población siria".
Mediador español
En ese contexto, el diplomático español, Bernardino León, recibió de parte de los 27 socios del bloque europeo el encargo oficial para comenzar su tarea de mediador de la UE para la "primavera árabe", cuyo objetivo es, precisamente, facilitar la transición a la democracia en la franja norte de África y Oriente Medio, tras la ola de alzamientos populares que se inició a principios de año.
Hasta ahora, la UE ha aprobado dos rondas de sanciones contra Damasco, que estipulan (entre varias medidas) la congelación de cuentas bancarias en Europa de miembros del régimen y una prohibición de entrada a territorio europeo de, entre otros, el propio Assad. Ninguno de los castigos ha surtido el efecto buscado. (DPA)